Un Gran Monte
El blog personal de Un Gran Monte

—ME SIENTO BIEN—

Me siento bien.
A 01 de enero de 2012.
Hola hijos míos.
Hoy me siento bien, ¿pero qué es esto?
Esto de sentirme bien, no me refiero a mi cuerpo físico, ya que físicamente no he dejado de tener más o menos molestias, etc., más realmente me siento bien porque, este sentimiento de plenitud y satisfacción no procede de mi cuerpo, sino que, de un sitio más profundo y al mismo tiempo más elevado. Procede de un mundo que está dentro de nosotros mismos y al mismo tiempo también fuera. Un mundo que a escala invisible forma parte de nuestra composición física, y. un mundo que viajando hacia las estrellas del cielo, también existe ya en el universo. Y como este bien estar, procede de otro mundo, las cosas de este mundo , los problemas, dolencias físicas, preocupaciones, necesidades, etc. parecen rebotar y quedar flotando ahí en el tiempo y el espacio de la realidad de los instintos, y, los observo diciéndome, tranquilo, no tengas prisa, pues estas cosas abundan y forman la normalidad, y, ahora, eres tu quien controla el tiempo y el espacio, tómalas o déjalas, pero tomate el tiempo de disfrutar observándolas como un espectador que ya ha visto la película y sabe como sigue y como acaba, y, que aunque aceleres o ralentices tus emociones o ganas de intervenir en la película, sabes, cual es el desenlace de cada actor, de cada circunstancia, y, sabes el destino final, sabes como acaba la película, y, tienes la ventaja de recrearte y de no aferrarte excesivamente a las emociones y sentimientos que se desatan en tu interior, puesto, que dominas la situación, ya que conoces perfectamente cómo se están desarrollando los acontecimientos, y, además, eres el que maneja la maquinaria que reproduce la película, eres también, el director que constantemente tiene el poder y la capacidad para rebobinar, repetir algunas escenas y mejorarlas, o, modificar muchas cosas para adecuarlas a un desenlace final que ya estaba escrito en el guión.
Me siento bien, porque he cumplido con mi deber. Y no me refiero al deber conmigo mismo, sino, que me siento bien, porque he cumplido con la voluntad de Dios, y, que para hacerlo he tenido que renunciar en determinadas circunstancias y momentos de mi vida a todo. Desde renunciar a vivir normalmente por dedicarme a cumplir la voluntad de Dios, hasta renunciar a comer, o beber, u, obligarme a respirar, cuando ya mis pulmones se negaban a querer seguir haciéndolo, ya que, en mis dos últimos ayunos he tenido días en que mis pulmones se relajaban tanto, que interrumpían su función respiratoria automática y se quedaban apagados, como si fuese un mecanismo que se había averiado, etc., por lo que tenía que hincharlos o deshincharlos, cogiendo o expulsando aire a propósito aplicando mi voluntad durante determinadas horas, hasta que como si se tratase de un vehículo que no arranca, al cual hay que empujar para encender su motor, y ya luego puede de nuevo proseguir su marcha, etc. Todas estas y muchas más cosas he tenido que hacer, unas veces renunciando, y otras aplicándome con todas mis fuerzas vitales y espirituales, para precisamente salvar la vida física, para poder proseguir con mi trabajo espiritual, o, lo que es lo mismo, realizar y convertir en esta realidad, la utopía de las Sagradas Escrituras sobre un mundo feliz, sobre el reino de Dios o Paraíso en la Tierra. Para ello he tenido que renunciar a los sentimientos instintivos más fuertes y poderosos que sujetan al ser humano, como son los sentimientos de amor físico, de amor por todos aquellos seres que amas en este mundo, de pasión por las cosas, por las posesiones, etc. Renunciar a tus propios egoísmos, a tus propias prioridades, a todas tus necesidades sociales, renunciar a todo aquello que te identifica con tus semejantes, y renunciar a tu propia personalidad como hombre, para vagar en la más absoluta soledad física. Y esto es muy duro, ya que de golpe encontrarnos aislados físicamente, es igual a dejar de existir, es semejante a no ser nada, a no ser nadie, etc., pues estamos educados culturalmente, socialmente, políticamente, materialmente, económicamente, etc., para apoyarnos continuamente en estas muletas para poder vivir, relacionarnos, desarrollarnos, y sobre todo para fingir que nos sentimos bien, y, que todo esto, forma parte de nuestro verdadero deber, del buen deber cumplido, y de cumplir con nuestro deber, y, todo aquello de Dios, sus enseñanzas, las Sagradas Escrituras, queda relegado al lugar del misterio, queda apartado al rincón de las utopías, al sitio ensoñado de las buenas fantasías, al espacio de la ética del futuro, y queda apartado del tiempo real, allá en la esquina de la moralidad dejada para más adelante, o, utilizada en el presente, para poner parches en una rueda del tiempo podrida, y dominada por los caducos instintos animales, que someten la voluntad de los seres humanos.
Hijos míos, no quiero convenceros de nada. No quiero salvaros de nada. Tan solo deseo cumplir con mi destino y deber y lo estoy haciendo y muy bien, aunque al hacerlo, vosotros me hayáis suspendido en todas vuestras asignaturas sociales y de sometimiento al mal que gobierna este mundo. No he venido a salvaros, sino, a hacer justicia y a decidir quiénes merecen ser salvados, precisamente porque ellos mismos, utilizando el libre albedrio así lo habían decido con el ejemplo de sus vidas. Yo solamente he venido a cumplir con mi deber de hacer justicia, y dar a cada cual lo que se merece, ya que cuando Dios mata, no es un asesino, sino, que está haciendo justicia que es bien distinto, a vuestras justicias corruptas y mundanas. Os lo diré y explicaré de otra forma muy fácil de entender, tan sencilla, que hasta los que se hacen los sordos y ciegos entenderán: ¿Cuándo alguien se encuentra muy mal y va al médico y le diagnostica una grave enfermedad, y le receta unos buenos antibióticos para salvar su vida, tanto el médico y vosotros sois unos asesinos, por acabar, por matar las bacterias que amenazan vuestras vidas, o, simplemente estáis aplicando una justicia natural para recobrar vuestra salud, para salvar vuestras vidas? ¿Verdad que esto, es muy fácil y sencillo de entender? ¿Acaso no comprendéis entonces que, los seres humanos forman parte de un gran cuerpo universal físico espiritual, regido por unas Leyes (Leyes de Dios, Leyes, normas, etc., morales o éticas, que son las medicinas espirituales para sanar los defectos de la humanidad), y, que si se incumplen estas leyes Divinas, se entra en un estado social enfermo, al que hay que extirpar para salvar a todo el conjunto universal de este grave enfermedad? ¿Acaso acabar con esta infección humana que amenaza la salud, la armonía y el orden universal, sería un asesinato, o sería una operación, o una inyección de justicia para acabar con esta infección? ¿O acaso, extirpar un tumor, un cáncer, para salvar vuestra vida sería un asesinato? ¿Entendéis porque Dios no es un asesino si le obligáis a matar, o lo que es lo mismo, a extirpar todo aquello que representa un peligro de contaminación para el resto del universo? Y esto es debido a que ya la humanidad, a alcanzado una evolución tecnológica como para querer exportar sus enfermedades al resto del universo, y, esto, ya está Escrito en el guión de Dios, que no lo permitirá. ¿Deseáis pensar y creeros que sois los dueños de todo, que todo lo podéis, que todo lo domináis, etc.? ¡Os equivocáis, pues al igual que sucede en el centro de una gran infección, se creen las baterías, etc., que son las dueñas de todo, que todo lo dominan, y que todo lo pueden, y que todo lo someten a sus necesidades y caprichos, etc., más cuando llega de golpe el impacto del potente antibiótico, etc., ya es tarde para escabullirse y salvar sus vidas, etc.! ¿Os sigue pareciendo injusto que Dios aplique su justicia y cumpla con lo prometido? ¿Os sigue pareciendo que Dios sea un asesino, etc.? ¡Bueno, seguid la mayoría disfrutando de vuestra infección y simulando ser felices alimentándoos del pus que producís, pues está aquí el que trae las medicinas anunciadas en las Sagradas Escrituras, para curar, sanar, extirpar y regenerar toda la corrupción de la cual os alimentáis y con la cual engordáis! No me preocupa lo queráis pensar o hacer, pues como ya os acabo de decir, conozco como acaba esta película.
Dios del Cielo (Cristo Maestro Andar)
Acudid a la llamada de vuestro pastor, levantaos ovejas mías! ¡Acudid a la llamada de vuestro Padre, despertad y levantaos hijos míos!
¡ACUDID A LA LLAMADA DEL DIOS DEL CIELO!
¡Manifestaos por la justicia social, por la igualdad social y económica, por la paz, por el amor, por la libertad y por vuestra felicidad, todos los domingos a las 13 horas por toda la Tierra! ¡Así se conocerán mis ovejas, mis hijos, mis santos, así se conocerán mis ángeles, así os reconoceré, y, así, sabré que me reconocéis, y, que, no os avergonzáis de mi, pues quien se avergüenza de mi, se avergüenza del bien, y, se avergüenza de todo lo que está Escrito en las Sagradas Escrituras, y, además se avergüenza de llevar parte de mi genética Divina, y, además es cómplice del mal que domina este mundo!
¡POR UN SOLO PAIS, EL MUNDO! ¡POR UNA SOLA BANDERA! ¡POR UN SOLO IDIOMA! ¡POR UN SOLO DIOS!
Os quiero hijos míos. Justicia, paz, amor y felicidad.-Dios Poderoso (Cristo Maestro Andar)
Mandar a todo medio de comunicación, organismos, ONU, políticos, religiosos, iglesias, ONG, sindicatos, Internet, etc., nacionales e internacionales (Traducir a otros idiomas)
(Más información en: cristo.webblog.es, ungranmonte.rsfblog.org, ungranmonte.wordpress.com, ungranmonte.blogia.com, ungranmonte.blogspot.com)

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