Un Gran Monte
El blog personal de Un Gran Monte

—EN INTERNET ENCONTRÉ ESTA TEÓLOGA REFLEXIÓN—

A 19 de julio de 2013.

En Internet encontré esta teóloga reflexión:

“Al principio así fue, Dios hablaba directamente con Adán, pero el pecado hizo una separación entre el hombre y Dios”

Foto (127) 

 

Y sin embargo yo os digo que:

 

No es cierto que el pecado separará a Dios de Adán, sino todo lo contrario. Por eso Dios en génesis dijo: “Y dijo el SEÑOR Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, para que no meta su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre“

 

Lo que apreciáis como separación no fue sino, que Dios se vio libre de cierta responsabilidad, o más bien de cierto porcentaje de la responsabilidad, al adquirir Adán el libre albedrío. Pues al adquirir el libre albedrío, Adán se estaba ya responsabilizando de su propio comportamiento y sus consecuencias en este mundo, y se estaba también responsabilizando de su propio destino, y directa o indirectamente también de su futuro. Y sobre todo, de sus consecuencias y responsabilidad, fruto de sus experiencias y evolución. Y también las consecuencias y responsabilidad de sus acciones y comportamientos, que sobre su vida y vivencias, tuviese con respeto a sus semejantes, y sobre las Leyes Universales que rigen el orden y armonía de todo cuanto existe, fuera y dentro de nuestro mundo, ya sea visible o sea invisible, ya sea o no sea, perceptible a nuestros sentidos, etc. Pues ahora su vida era su responsabilidad, y era responsable de lo bueno o malo que produjera sobre la Tierra. Y, en principio era responsable del producto de sus experiencias, evolución y vida, pero, sabiendo y conociendo, al tener conocimiento del bien y del mal, que, existen unas Leyes, Normas, etc., Universales, delante las cuales tarde o temprano hay que responder, al igual que en este mundo, cuando se cometen infracciones sociales, naturales, espirituales (Morales, éticas), etc., tarde o temprano, tendremos que asistir a un juicio para que se concluya el grado de inocencia o culpabilidad, pues así mismo, ocurre cuando Adán toma conciencia del bien y del mal. Y claro está todo esto no atañía tan solo a Adán, sino también a toda su descendencia, hasta que llegado el momento propicio en el tiempo y el espacio, que pudiésemos purificar las tendencias que conlleva estar formados de barro, o sea de nuestros cuerpos animales, puesto que este barro significaba simbólicamente la vida terrestre. Y purificar el barro o la vida de nuestro cuerpo animal, significa doblegar nuestras más fuertes emociones, sentimientos, pensamientos y acciones y comportamientos, derivados de la inmensa influencia de nuestros cuerpos animales sobre nuestros espíritus, que se ven tapados y ahogados, en medio de estas grandiosas y groseras mareas de los instintos de nuestros cuerpos animales que arrasan las conciencias de nuestros seres espirituales hasta quedar enterrados tan profundamente, que nos olvidamos que en nuestra alma duerme la Imagen y Semejanza de nuestro Creador.

 Cristo Maestro Andar.

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