Un Gran Monte
El blog personal de Un Gran Monte

— LOS BUENOS Y LOS MALOS – (2ª. PARTE) —

LOS BUENOS Y LOS MALOS (2ª. PARTE).

A 01 de noviembre de 2015.

 

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Y retomando lo que decía de la comentada experiencia con el siquiatra, si es que así podía llamarse a pesar de sus títulos, ¿Cómo creéis que reaccionó mi primera esposa, que debía de tener admiración o algo más, por aquel mal hombre, con títulos siquiátricos? ¡¿Como contaros o deciros, todo lo que a continuación sigue? Tendré que tratar de resumir lo más posible, lo que tan solo pasó en el infierno en que caí, durante tan solo, entre uno y dos meses, nada más ¿Pero alguien llegará algún día a comprender, que por la aberración salida de la boca de un supuesto profesional, su mujer le dejase de golpe de querer, de amar, y se mostrase fría y distante? ¡Yo no era capaz de comprenderlo, de aceptarlo, de asimilarlo de ninguna manera! ¡No le encontraba sentido común, ni lógica social, ni normalidad ciudadana habitual, ni coordinación mental, emocional o sentimental! Y, esto en el estado depresivo en que me encontraba, no resultaba nada fácil siquiera de pensar, ni recapacitar, ni aceptar, ni considerar, ni reflexionar, ni admitir, ¡ni siquiera a desconsiderar! Bueno, ante la desesperación de perder mi hogar, a mi esposa y a mi hijita que tan solo tenía un mes de vida, traté de buscar una solución, y, para demostrarle a mi mujer, que no era un sicópata, la convencí para que fuésemos a la consulta de otro profesional, si era necesario al mejor que hubiese en Galicia, no me importaba, porque estaba dispuesto a todo con tal de no perder a mi familia. Por lo que estuve preguntando, cuál era el mejor siquiatra de nuestra región, y ante las numerosas y diversas opiniones, escogí la que me parecía la más seria y  quizás la más cara, y la más lejana, en Santiago de Compostela. Me dieron la dirección del citado siquiatra y por teléfono, concerté cita. Y, por fin llegó este día y mi esposa y yo , nos presentamos en su consulta, y después de revisarme como profesional y tomar notas y elaborar su historial sobre mi persona, pasó a someterme a una prueba de un enorme y moderno aparato (muy superior a los habituales hasta la fecha), para aquellos tiempos, que hacía, creo que se le llama electro encefalogramas. Me lo conectó a diversas partes de mi cabeza, y me mandó seguir unas simples instrucciones. Cuando acabó su tarea, me desconectó de aquellos cables con ventosas, y estuvo mirando, interpretando o estudiando, el resultado, nos mandó esperar unos muy pocos minutos, luego retomó el historial que había empezado, y siguió con la tarea de rellenarlo. Cuando acabó, nos explicó a mi mujer y a mí, que padecía una fuerte depresión en segundo grado, y con mucho riesgo de convertirse en tercer grado, si no se le ponía un buen tratamiento y mucho interés, por parte del paciente y su familia, refiriéndose a ella, mi esposa. Y, que ella tenía que ser muy paciente y tratarme con mucha comprensión, y sobre todo, con mucho amor y cariño, para poder superar esta depresión y no se agravara. Porque luego, ya no tendría recuperación, y se convertiría en una grave depresión crónica. Y, a continuación mirándonos fijamente primero a mí y luego a mi esposa, con una formidable formalidad, que a mí me impresionó, dijo que, no era, refiriéndose a mí. ¡No era ningún sicópata! Y, que estaba muy disgustado, porque un compañero de profesión, había dicho, de ser cierto, tal aberración. Tras escuchar aquellas últimas palabras, no puedo decir que respiré aliviado, sino que una inmensa alegría brotaba de cada una de mis células, y mirando con satisfacción a mi esposa, recogí el documento que el médico me extendía, con las recetas incluidas en este, para que se lo entregara a mi médico de cabecera. El cual cuando leyó dicho documento, me extendió una baja laboral, y las correspondientes recetas farmacéuticas.

 

Los días que a continuación siguieron. ¡No recuerdo cuantos fueron! ¡Si fueron quince o un mes! Porque más que días, fueron terribles pesadillas, de minuto en minuto, que no dejaban de torturar mis mentes, porque no sabía ya, en aquellos instantes, si tenía una mente o mil mentes. Ni, si tenía un cerebro o cien cerebros. Ni, si tenía un alma o miles de almas, torturadas y sufriendo, al mismo tiempo. No quiero imaginarme otro infierno peor que aquél, en el cual mi ensoñadora y querida esposa, en vez de seguir los consejos e instrucciones, del siquiatra, hacía todo lo contrario, y me contrariaba, me retaba, me ofendía y despreciaba, por no someterme a sus caprichos de niña mimada y mal criada. Pues no parecía que de repente dejase de quererme, y no le importase lo más mínimo ni yo, ni mi salud, ni nuestro matrimonio, ni nuestra hijita, a la cual adoraba ya, a pesar de los pocos días de conocerla. Bueno, a este comportamiento, no le encontré respuesta racional, ni irracional, de ningún tipo. Que cada cual, la busque y la encuentre para sí, y se la guarde. Porque ahora ya no me importa, a pesar de que después de algunos años, de, y al acordarme, y revivir meramente estas experiencias, reflexionando, encontré las respuestas. Las malditas respuestas, que ahora no me servían de nada, y, que de nada me hubiesen servido entonces, más que, para enloquecer más todavía y cometer una grave locura. Cómo una de tantas locuras de esas que se han puesto últimamente de moda, y mal llamadas, violencia machista, que más que violencia machista, es violencia feminista. Porque como ya tengo explicado ya, dicha violencia comienza muy silenciosamente, y a insinuarse, y a manifestarse en el comportamiento adultero de la mayoría de nuestras mujeres. Que con desprecio y mentiras, ensucian todo tipo de relaciones sentimentales, pasionales y matrimoniales. Aunque tengo que reconocer, que existen casos de verdadera conducta y violencia machista, este, no es el caso más común y el más frecuente, ¡sino todo lo contrario! Pero llevo tiempo advirtiendo y profetizando, que, mientras sigan los abusos e injusticias, producidas por esta moda luciferina de encubierta libertad de violencia y abuso de poder feminista, que se ha legalizado, que, lejos de mitigarse estos conflictos, que irían a más, y se eternizarían. ¡Podéis buscar estas informaciones en mis antiguos trabajos publicados entonces! ¡Y, no penséis que las feministas se apenan, por cada caso que existe de asesinato de supuesta violencia machista, sino que en su interior se regocijan, y lo esgrimen como bandera, para exigir más y más injustos derechos sobre los hombres. Y, no les basta con humillarnos, sino, que desean mucho más, y mucho más que más. Porque en su fuero interior, identifican en el hombre, la Imagen y Semejanza, de Dios, y, ya no es que pretendan igualarse con Dios, sino, mostrarse soberbiamente superior a Él ante los hombres, al humillar y sacarle la poca dignidad que pueda quedarle a los hombres en nuestro mundo occidental. Y, estas cosas que desde hace muchos años vengo diciendo, son los que me acarrean la mayor parte de todos mis problemas de acoso, persecución social, política, religiosa, etc., a todos los niveles, por parte de no solo estos colectivos, sino también por los homosexuales, narcotraficantes, blanqueadores de capitales, perros falderos, mal llamados hombres, y todos sus cómplices, incluidos entre estos, algunas fuerzas de seguridad del estado, con sus correspondientes mandos y jerarquías más elevadas, hasta llegar a la cúspide de las mismas, donde no reina ningún calzonazos, sino el feminismo radical ¿Pero por qué os cuento estas cosas? ¿Quizás por porque estoy loco? ¡Es posible! ¡Muy posible, que lo esté! ¡Pero que me haya llegado una citación certificada, de la Fiscalía Provincial, hace aproximadamente algo más de aproximadamente quince días , para que el médico forense territorial que me corresponde, me hiciese un reconocimiento médico oficial, en el correspondiente juzgado, ¡no es una locura! ¡Ni es una de mis paranoias, ni como resultado de mi esquizofrenia! Pero tal vez, si sea acaso, ¿el resultado de las paranoias y esquizofrenias de otros? ¿Tal vez, acaso o quizás?  ¡No lo sé, porque no me interesa saberlo, o porque, ya he mencionado a tantos! Ya que el Señor médico forense, me dijo que no lo sabía, al preguntarle yo, que clase de denuncia se me había puesto, cuando, estando yo, el día citado y a la hora citada, me presenté ante el Señor médico forense de dicho juzgado territorial.

 

Hace ya muchos años, y todavía con mi conciencia nublada y enajenada, por tanta medicación, tuve otra denuncia del Fiscal general del Estado, por hacer unos inoportunos comentarios sobre ciertas fuerzas de seguridad del estado, que por casualidad me encontré al pasar, por el entonces vecino pueblo de Cangas del Morrazo, donde estas se hallaban aporreando a unos indefensos vecinos en una de sus manifestaciones, para que no se les quitara sus trabajos y los despidiesen. No eran terroristas, no eran delincuentes, sino ciudadanos aterrorizados, al saber que iban a quedar sin trabajo, sin el pan suyo de cada día, y sin el pan suyo de cada día para llevarles a sus familias, a sus muy queridos o poco queridos hijos. Ya que sean más queridos o menos queridos, tienen que comer, tener un hogar y unos padres con un mínimo de dignidad a quien querer, estimar, respetar, odiar o admirar. Bueno, en tal ocasión, la denuncia había sido porque había relatado tal experiencia en uno de mis trabajos, el cual mandé al director de un periódico comarcal, y al cual le gustó y agradó, y lo publicó. En principio como el trabajo iba firmado con uno de mis primeros seudónimos que tuve, denunciaron al director del periódico. Y, como existe una ética profesional periodística, este se puso en contacto por teléfono conmigo, preguntándome si podía dar mi nombre autentico y todas mis referencias, y que no estaba obligado a hacerlo. Pero que si no lo hacía, lo inculparían y procesarían a él, con las graves consecuencias que esto le podría acarrear. Yo lo tranquilicé, y le di mi autorización, para que diese mi nombre y mis referencias, y que como era yo, el que escribió el artículo, me hacía responsable ante las autoridades, y lo afrontaría. Y, así sucedió. Por lo que al cabo de unos días, me llegó una citación para presentarme al correspondiente juzgado, y así lo hice. Y, luego me volvieron a citar para el correspondiente juicio que se celebraría más adelante. En principio, no me encontraba atemorizado ni asustado, porque ignoraba que la causa y la falta, fuese tan grave. Pero cuando pedí consejo con un abogado, que el Alcalde del  entonces mi pueblo me había recomendado, y, al que conocía desde hace algún tiempo, por coincidir en varios cursos, del mismo colegio público, en la directiva del APA (Asociación de Padres del Alumnado). Un buen y famoso, alcalde que tuvimos durante muchos años, y que políticamente pertenecía al Bloque Nacionalista de Galicia. Por supuesto que yo nada tenía en aquellos tiempos que ver ni con la política, ni con su partido político. Sin embargo, fui a pedirle ayuda, para que me informara de lo que tenía que hacer. Y, fue cuando me recomendó a uno de sus mejores abogados, para que me asesorara y llevara tal vez mi caso.  Y, el citado abogado, que llevaba los casos más graves de sus más conflictivos elementos nacionalistas radicales, cuando leyó el articulo por el cual se me denunciaba, en vez de tranquilizarme, me dijo que, por mucho menos de lo que yo decía en mi artículo, ellos tenían encarcelados a muchos de sus compañeros de su partido político. ¡Y, que, si yo, no tenia ninguna causa penal anterior, lo mínimo que me caerían, serían dos años de cárcel! Y, yo entendí que para él, aquel sería un caso más, perdido, y, poniendo la excusa de que solo llevaba casos políticos de su partido, me despidió amablemente recomendándome que buscase otro abogado. Cuando salí de su consulta, empecé a tomar conciencia de mi verdadera situación y el temor se apoderó de todo mi ser. Estuve hasta que se celebró el juicio, muy asustado, y pidiendo humildemente ayuda y socorro, a Dios. Y, pasaban los días, y los meses, hasta que por fin, unos días antes de que se celebrase el juicio, Dios me respondió, y me dijo, lo que tenía que decir ante el juez. La verdad, es que no había seguido el consejo del abogado del Bloque Nacionalista de Galicia, y no busqué ningún abogado, por lo que el juez nombró un abogado de oficio, para que me representara y defendiese. Y muy grande fue la sorpresa, cuando unos días antes del juicio conocí a mi abogada de oficio, una jovencita recién salida de la universidad, sin ninguna experiencia, y ante el primer caso. Yo lo poco que quise saber y observar de mi abogada de oficio, es que se hallaba más asustada que yo, ¡estaba aterrorizada! Y, durante el juicio, no pronunció una sola palabra para defenderme. ¡Menos mal, que cuando el fiscal o el juez (porque en realidad no sabía quién era cada uno), me interrogó en el juicio, dije lo que Dios me había recomendado. Después mientras deliberaban, me dijeron a través de mi abogada, que esperará en la sala exterior el veredicto, Y así lo hice. Y, al cabo de un tiempo, salió mi abogada con unos documentos, y, asombrada y contenta al mismo tiempo, me comunicó que había quedado absuelto. La alegría que sentí, me hizo sentirme tan feliz, que olvidé dar las gracias a Dios. Y, humildemente le pido perdón y siempre le pediré perdón, por tantas veces que me ha ayudado a sabiendas y muchas más veces sin saberlo yo, ni ser yo, ni siquiera consciente de ello.

 

Pero no era menos la satisfacción y alegría de mi abogada, que sin saber bien lo que tenía que hacer, ni decir, ni haber abierto la boca para defenderme, había ganado su primer caso de abogacía, y nada más y nada menos, que a la Fiscalía del Estado. Lo siento otra vez, por extenderme tanto, y sin querer entrar y saltándome la mayoría de los detalles. Pero me resulta imposible resumir más, para que resulten aceptablemente comprensibles mis experiencias y circunstancias.

 

Porque si este es mi fin, y Dios ha dispuesto que mi labor ha terminado en la Tierra, y es mi muerte en este mundo infernal y caótico, donde la soledad y la tristeza, se ha convertido en mi diaria rutina, bienvenida sea. Y que mi buen Dios todopoderoso, tenga compasión de mi alma, y tenga a bien, perdonarme todos mis pecados, errores y faltas, y acogerme en su reino Celestial. Amén. Pero, ¿por qué digo esto? Porque me hayo ya desde hace varios meses, de nuevo, muy cansado y delicado de salud. Y, esta vez tengo la sensación y el presentimiento, de que mis circunstancias y experiencias, relatadas ya tantas veces, y que me han expuesto otras tantas veces al borde por distintas cuestiones y las consecuencias de estas, derivaran en algunas ocasiones, en determinados y fatales, tumores y canceres, de los cuales Dios aconsejándome oración y largos ayunos, me ha librado de los mismos, pues, que esta vez no se trata de fatales tumores cancerígenos que había expulsado de mi cuerpo, al termino de algunos de mis ayunos, sino, que ahora siento dentro de mí, que no es un tumor cancerígeno, ni un cáncer mortal determinado en una zona u órgano de mi cuerpo, sino, que siento que dentro de mí, latir unas inflamaciones e hinchazones, con molestias que dificultan mi micción, y evacuación intestinal, y dolores, que recorren mi vientre, ascendiendo hasta mis órganos del, páncreas, estomago, hígado y subiendo hasta mi pulmón derecho, y que supongo que a esto pueda llamársele, metástasis. Y, esto de ser así, sí que resulta terminalmente fatal, si Dios no realiza el más grande de todos los  milagros que hasta ahora ha realizado para salvar mi vida. Pero lejos de estar atemorizado, tener miedo y aterrorizado, nunca me hallé tan tranquilo, aceptando lo que mi buen Dios, disponga según su santa Voluntad. ¿Y sabéis por qué no tengo más miedo, ni estoy más asustado? ¡Porque tengo un poco más de fe! ¡Porque tengo un poco más de confianza en Dios! Y sea lo que sea, sé, que lo que Dios decida y disponga, siempre será lo mejor para mí, aunque sea la muerte de mi cuerpo.

 

Y cambiando de tema, ¿por qué titulo este trabajo como, “LOS BUENOS Y LOS MALOS”?

 

Cuando era niño…, y me empezaron a llevar al cine, no comprendía, ni todavía sabia, quienes eran los buenos y los malos, porque las primeras películas de cine, las pasaba asombrado, ante la novedad de aquel maravilloso espectáculo de extraordinarias voces e imágenes. Ni por supuesto, comprendía por qué, los malos era malos, ni los buenos era los buenos. Más poco a poco, y tras transcurrir el tiempo e ir más veces al cine, empecé a saber quiénes eran los buenos de las películas y quiénes eran los malos. Más que nada, porque poco a poco, las emociones y sentimientos, de todos los que concurrimos en el mismo cine, parece que se contagian o transmiten, por simpatía de unas mentes a otras. Hasta que, con unos cuantos años más encima, ya uno sabe y comprende, el por qué, los malos son los malos, y los buenos son los buenos. Y, desde niño, recuerdo que las películas más solicitadas en los pueblos que entonces no eran las ciudades más importantes, ni las capitales de provincias, eran las que mostraban e exponían historias antiguas, leyendas famosas de aventuras, o películas de vaqueros y pistoleros. Pero lo que de niño y hasta ya bien entrada mi juventud, veía en las películas antiguas, es que los justicieros que ayudaban a los pobres y humildes, solían ser los buenos, y, los poderosos y sus ejércitos, etc., que explotaban, esclavizaban, perseguían, torturaban, asesinaban, e imponían abusivos impuestos a los ciudadanos, a los humildes, a los trabajadores, a los pobres, etc., eran los malos. ¡Y, yo os pregunto! ¿En nuestras actuales realidades, con todas nuestras supuestas modernas libertades y modernas democracias, quiénes son los buenos, y quiénes son los malos? ¿Existen buenos que denuncian los abusos de poder y todas las injusticias que, en nuestro mundo actual, muy moderno en corrupción, y muy modernos en todos nuestros tecnológicamente avanzados males, se están cometiendo, se están cotidianamente realizando, y llevando a cabo, por parte de los malos de las películas de nuestras vidas? ¿Quiénes son en este tiempo en que nos toca vivir, los poderosos, los malos, que disponen de sus ejércitos, policías, fuerzas de seguridad de los estados, estados de derecho, democracias, dictaduras, etc., en que se amparan, para hacer lo que les conviene egoístamente, y lo que realmente les da la gana injustamente, y con sus leyes en la mano? ¡Sí! ¡Os lo pregunto a vosotros! ¡A todos vosotros que sois tan inteligentes y listos, que no tenéis dificultad, para distinguir los malos y los buenos, en todas las películas de cine! ¡Pero que sois los más tontos e ignorantes, cuando se trata de saber quiénes son realmente los buenos y los malos, en las verdaderas películas que son vuestras vidas! ¡En las películas de vuestras mismas vidas! ¡Donde supuestamente tenéis responsabilidades y deberes! ¡En las películas de vuestras mismas vidas, donde tenéis que buscar, pedir o mendigar, un trabajo, con que llevarles el pan nuestro de cada día a vuestros hijos, etc.! ¿Todavía ignoráis quiénes son los buenos y los malos, en las películas que son vuestras propias vidas?  ¡Ignorar quienes son los malos, no solo es ignorancia! ¡Sino algo mucho peor! ¡Ignorar hoy en día quienes son los malos, es, descubrir, que la mayoría de vosotros sois cómplices de los malos! ¡Es descubrir que, muchos sois los obedientes empleados de los malos, en las películas de nuestras vidas! Y, lo más malo no es todavía esto; sino QUE LO PEOR, ES DESCUBRIR, que muchos SOIS los empleados de los malos, QUE, por un sueldo, formáis sus ejércitos, policías y fuerzas de seguridad de los estados, jueces, fiscales, abogados, forenses, etc., en las películas de nuestras mismas vidas! ¿Todavía tenéis dudas, e ignoráis quiénes son los buenos y los malos en las películas de nuestras vidas? ¡Yo pienso que, aunque descubráis las mayorías, que formáis parte de los bandos de los malos, no tenéis el suficiente valor para reconocerlo, ni siquiera la suficiente auto estima para aceptarlo, y mucho menos, la dignidad de conciencia, que por herencia le pertenece a cada hombre, por simplemente llevar la Imagen y Semejanza, de Dios, en las películas de nuestras vidas, que nos toca vivir cada día y cada noche! ¡No todo vale en este mundo, por un sueldo, ya sea este precario, fijo o del estado! ¡No todo vale en las películas de nuestras vidas, si por falta de coraje, valor y dignidad, nos humillamos ante los malos y poderosos, por un sueldo, o por lo que sea, tal como yo hacía antes! ¡No todo vale en las películas de nuestras vidas, por someternos ante el mal, que cada día siembran los malos y poderosos, para tan solo reunir el valor y el coraje, de los verdaderos cobardes, que sirven felizmente a sus amos, por un sueldo, por drogas, por nuestras familias, por nuestras libertades, o por nuestras democracias, porque, el verdadero valor, no es ayudar, proteger y servir, a los verdaderos poderosos y malos, en las películas de nuestras vidas, sino que, EL VERDADERO VALOR, CONSISTE EN HACER FRENTE A LOS MALOS, eN las películas de nuestras vidas! ¡Mientras no lo hagáis, simplemente seréis borregos, que no saben quiénes son los buenos ni los malos, en las películas de nuestras vidas! ¡Ni descubriréis por lo tanto, ni siquiera lo que realmente significa libertad, ni verdadera decencia, ni lo que es, o significa, verdadera dignidad! ¡Si no que más bien, sois borregos cómplices de los malos, llevándoos un sueldo a vuestros hogares, para criar más borregos serviles, y concienciados para servir y proveer, de mano de obra barata o más cara, a los malos en las películas de nuestras vidas! ¿Acaso os interesa a la mayoría de los supuestos creyentes en Dios, lo que significa la Justicia de Dios! ¡ La verdadera, simple y sencilla, Justicia de Dios, resumida en sus Diez mandamientos de su Ley! A los borregos que pasan hambre, tan solo se interesan por comer, y a los borregos que les sobra la comida, tan solo les interesa tener más, y ambicionar más cosas, más dinero, mas placer, mas influencia, mas categoría, más importancia, más poder, etc. Lo que es, o significa la verdadera Justicia de Dios, ¿a quién le importa? ¡Porque eso al parecer no le importa a nadie! ¡No me extraña que la mayoría os creáis que sois como los animales, pero tan solo un poco más inteligentes! ¡Porque eso es lo que sois! ¡Y si no, empezar a demostrarlo! ¿Seguís sin saber quiénes son los buenos y los malos en nuestras realidades cotidianas? ¡Está muy claro quiénes son realmente los buenos y los malos, en nuestras realidades! ¡Porque a los malos no les interesa saber lo que es, significa, simboliza o representa, la Justicia de Dios, sino que además de no interesarles, se apropian de las religiones, y en nombre de Dios aplican sus abusos de poder y autoridad, y sobre todo aplican sus injusticias! ¡Eso sí!, ¡Las aplican con toda clase de caridad y compasión!

Cristo Maestro Andar.

 

NOTA:

¡Ya no temo a la muerte, ni aunque los planes maliciosos de los malos poderosos, de la película de mi vida, son o consisten, en que me muera de hambre o frío! Si mi buen Dios, así lo tiene previsto, me dejaré morir de frío y de hambre. Pero no me humillaré, ante los malos de mi película, por ningún sueldo, ni por la comida, ni por guarecerme del frío, etc., prefiero consolarme, con la poca dignidad que me queda, y con que la muerte de mi cuerpo me acoja. ¡Y sentirme a gusto muriendo, por servir al Único bueno que existe en mi película, ¡mi buen Dios! Amén.

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